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“All my friends are mexicans…”

Por: Odín Solís //@sinojo

Foto:  Jaime Fernández // @jamesfphoto

 

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La espera saltó casi una generación para que el público mexicano pudiera presenciar el poderío de Soundgarden en el país. A finales de los 90 todos esperábamos que llegarán a venir, pero lo único que llegó fue su separación y con ello la muy escueta expectativa de que se reunieran y vinieran algún día. Pero sí ocurrió. Ellos al parecer lo sabían, desde el momento en que subieron al escenario y comenzaron con “Searching with my good eye closed” del Badmotorfinger (1991), y anticiparon lo que sería una noche llena de riffs, distorsión, gritos y sudor.

A pesar de no tener un lleno total, la idea era volar los sesos de los feligreses de inmediato. “Spoonman” fue el segundo tema que, como era de esperarse, encendió la mecha tanto de los fans puristas como la de los menos clavados con la banda y la escena noventera de Seattle. Aquí, Cornell mostró sus ganas de conectar con el público mexicano e intercambió  indians por mexicans en el segundo verso de la canción. “All my friends are mexicans…”

Parado sobre un monitor, con una pose mesiánica, brazos extendidos y una playera blanca, Cornell interpretó un tema sumamente esperado: ¨Jesus Christ Pose”. Matt Cameron, quién ya había estado en México con Pearl Jam varias ocasiones anteriores, en éste corte en particular demostró su capacidad física con esos fills tan demandantes y tan llenos de energía.

Para entonces el ánimo ya estaba efervescente, y aprovecharon para pasar por temas delDown on the upside(1996) como   “Rhinosaur”  para seguir con “Burden In My Hand” con un fraseo diferente y suavizado, pero que no quitó poder a la canción. De la misma época tocaron “My Wave” con un Kim Thayil que parecía ser una estatua viviente del rock. Épico. Con sus alucinantes riffs  cargados de testosterona, y su declarada fascinación por la afinación en Drop D, entre otras no muy comunes.

Sólo cinco canciones del nuevo disco, King Animal (2012) se intercalaron entre los viejos y desempolvados éxitos del viejo sonido Seattle, y fueron bien recibidas incluso, pero seguramente todos sabíamos que había una deuda que pagar. Ben Shepherd, tal vez siempre con un perfil bajo, y con el bajo eternamente en las rodillas, no dejó de animarse y animar al público frente a él.

Dejaron en evidencia que juntos son una gran banda y Chris Cornell parece saber que su mejor hábitat está junto a estos tres aguerridos del rock.  Después de “The Day I Tried to Live” Tocaron una joya que recordaron como su primer grabación para la SubPop Records –Legendaria compañía discográfica-: ¨Hunted Down” Screaming Life (1987).

Así empezó la mejor parte del concierto, la más ruidosa y estridente. “Loud Love” acompañada de un material visual que incluía time lapses de carreteras por la noche que nos llevaron inevitablemente a “Outshined”, que la gente no pudo dejar de corear. “Superunknown”, del disco homónimo, fue el puente para que la gente siguiera con la adrenalina arriba.

Bajando un poco el ritmo, ofrecieron “Fell on Black Days” y “Blow up the outside world” en la cuál los coros de los asistentes cerraron con las vocales. “Rusty Cage” como cima absoluta del concierto, melenas moviéndose en todo el panorama, luces intermitentes, cerveza derramada, gritos. La canción ideal para practicar el mejor headbanging posible. (Termina el set)

El enconre fue corto, pero lleno de potencia. La voz de Cornell, acompañada en algunas ocasiones de algún procesador, sonaba tan bien como en sus primeros años con Temple of the dog y las bandas precedentes; desgarrada, rasposa, con agudos muy afilados y graves ásperos y texturizados. Hizo el esfuerzo de agradecer en varias ocasiones en español y mencionó lo contentos que estaban de tocar en México. “You are champions” confesó en el micrófono refiriéndose a la audiencia.

“I Awake”  y “Just Like Suicide” perfectamente interpretadas sirvieron de preámbulo para continuar con “Black Hole Sun”, la cuál hizo que los asistentes pusieran celulares, encendedores y cualquier cosa que brillara a manera de velas en honor a esa balada, para finalmente cerrar con una mezcla de “Beyond the Wheel/Slaves & Bulldozers”.

Cornell abandonó el escenario y le siguió Cameron. Kim y Ben se quedaron para jugar con los monitores y los feedbacks hasta que al final una resonancia quedó solamente en los oídos de quienes asistimos. Resonancia que jamás podrá salir de nuestras cabezas, como ecos de un pasado de una generación del anti-heroe y su escena, extrañamente llamada grunge.                                                                                                                                                          

http://www.elfanzine.tv/2013/06/all-my-friends-are-mexicans/

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